Discurso fin legislatura 2016 – 2017

Discurso fin legislatura 2016 – 2017

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Bogotá, 20 de julio de 2017.

Hoy cuando termina esta legislatura, podemos mirar a los colombianos a los ojos y decirles que cumplimos. Este grupo de hombres y mujeres aquí presentes le cumplió a Colombia. 70 leyes, 19 debates de control político y 97 plenarias, todas cifras récord en la historia del congreso, son la demostración de tal afirmación.

Nos dimos a la tarea, como lo prometimos hace un año, de construir un Senado abierto y transparente y lo logramos.

Firmamos un convenio con Colombia Compra Eficiente, que dirige María Margarita Zuleta, desde donde realizamos toda la contratación del Senado, garantizando que no se perdiera un peso y logrando ahorros por el orden de los 8000 millones de pesos.

Recorrimos Colombia escuchando a la gente, realizamos 16 foros en igual número de ciudades, con la participación de más de 15 mil ciudadanos y el acompañamiento de las bancadas regionales.

Creamos un programa llamado Yo Represento, cada ocho días religiosamente invitamos estudiantes de los colegios públicos y privados a ejercer como senadores, simulando debates y aprobación de proyectos de ley.

2500 jóvenes participaron y aprendieron como funciona el Congreso y formándose como mejores ciudadanos para que en el futuro mejoren la política en Colombia.

Creamos la aplicación Mi Senado, única en el mundo que hoy con 50000 descargas es un ejemplo de buenas practica, nos permitió hacerle seguimiento a la asistencia y a las votaciones de los senadores, incluso los ciudadanos podrían votar y aparecer en las pantallas del senado.

Convertimos el Senado en una institución modelo en datos abiertos, tanto así que fuimos seleccionados por la OECDE como un caso de éxito.

Hoy, colombianos, terminamos una legislatura admirable. La historia reconocerá a este Congreso como la institución que mantuvo a Colombia en marcha. Nosotros con nuestro trabajo, le dimos estabilidad política, económica y social a nuestra Patria.

Este congreso sentó las bases para un país en Paz, otorgándole vida jurídica a los Acuerdos con las FARC, incluso en momentos de incertidumbre después del Plebiscito, asumimos la responsabilidad histórica de refrendar el nuevo Acuerdo y por supuesto, implementarlo.

Trabajamos sin descanso. Por ejemplo, el 28 de diciembre del año pasado, aprobamos la Amnistía.  Este año, la Justicia Especial para la Paz, el Estatuto de la Oposición, permitimos la participación de Voceros de Paz y Reconciliación en el Congreso, incluimos en la constitución la cláusula de cumplimiento de los Acuerdos y la prohibición del paramilitarismo, todo esto aplicando una nueva metodología como el Fastrack creada por el mismo Congreso. Igualmente, avanzamos mucho en las circunscripciones especiales para la Paz, los temas de agricultura y los recursos para vías terciarias.

Aprobamos leyes económicas como la ley de licores y la reforma tributaria que permitieron mantener la sostenibilidad económica del país, financiando un ambicioso plan de infraestructura y manteniendo las conquistas sociales de los colombianos.

Una legislatura con un gran compromiso social, donde le dimos igual importancia a los proyectos de ley de iniciativa gubernamental como a la de los congresistas.

Por eso, muchas leyes de origen parlamentario fueron aprobadas, entre las que se encuentran la ampliación de la licencia de maternidad, las salas amigas para la lactancia, una hora más en el recargo nocturno, la regulación de las fotomultas, la ley que promueve el uso de la bicicleta, el reordenamiento del servicio militar, la donación de órganos y la ley de los spinoff para incentivar las empresas con base tecnológica.

Por otro lado, leyes tan importantes como la reducción de semanas de cotización de las mujeres y la reducción de los aportes en salud de los pensionados, fueron objetadas por el gobierno.

Hoy le pido al Congreso que no acepte estas objeciones y darle así la última palabra a la Corte Constitucional.

Nada de esto fue fácil, lo hicimos en medio de una polarización enorme, siempre pensando en hacer lo correcto por encima de lo popular.

Sin embargo, a pesar de nuestro esfuerzo falta mucho camino por recorrer.  Colombia vive, como en el resto del mundo, momentos turbulentos, producto del debilitamiento de las instituciones, el crecimiento de la corrupción, los fenómenos de la post verdad expresada en las redes sociales y una cruenta batalla política por el poder, que amenaza con arrastrar a Colombia a un pesimismo generalizado.

Sin embargo, esto no lo podemos permitir, debemos cambiar la incertidumbre por la certidumbre, el miedo por la esperanza y el pesimismo por el optimismo, para así recuperar el valor más importante del Estado que es la confianza de sus ciudadanos.

En medio de todo esto, en Colombia existen hechos positivos que nos invitan a seguir adelante:

La finalización del conflicto armado que por más de 52 años nos llenó de millones de victimas, hoy expresado en la entrega de las armas por parte de las FARC, lo que ha llevado a una significativa reducción de la violencia, dándole valor a lo más preciado que tenemos, la vida y demostrando el triunfo de la razón sobre la barbarie.

Igualmente es positivo La lucha frontal que han emprendido contra la corrupción el Fiscal General de la Nación, el Procurador y el Contralor, desde aquí los instamos para que sigan adelante, hasta que caiga el último corrupto en Colombia.

A esto se suma la buena imagen de Colombia en el exterior donde hoy somos reconocidos por el mundo como un país que pasó de ser un Estado fallido hace pocas décadas a un modelo en la región, siendo ejemplo de políticas.

Colombianos, estamos a un año de finalizar el gobierno del Presidente Santos y el periodo para el cual fuimos elegidos, nos corresponde entonces concentrar nuestros esfuerzos en finalizar la implementación de los Acuerdos de Paz, para pasar esta página y construir una reconciliación entre todos los Colombianos.

Un postconflicto que debe tener como eje fundamental la descentralización, si queremos una verdadera paz debemos devolverle la autonomía a las regiones ya que el centralismo nos tiene agobiados a todos. Debemos pensar en un país sin élites políticas, económicas o sociales, construir un país donde el pueblo sea el verdadero protagonista.

El postconflicto debe tener como como pilares la seguridad y la justicia. Por eso debemos llegar con un policía, con un fiscal y un juez a cada región de la Patria, en especial a aquellos que han sido epicentro de la violencia.

Emprender una fuerte política anticíclica para recuperar el consumo de los hogares y así hacer crecer nuestra economía, porque sin crecimiento no hay política pública sostenible. Concentrarnos en la seguridad jurídica de las empresas para atraer la inversión. Declararle la guerra a los cultivos ilícitos y al microtráfico que nos está robando la juventud de nuestros hijos y son el combustible para toda forma de violencia.

Por otra parte, quiero hacer un llamado a los gobiernos y a los congresos democráticos del mundo, para que ayudemos con todas las fuerzas de nuestro corazón al hermano pueblo de Venezuela, lo que están viviendo nuestros compatriotas de la Gran Colombia es aterrador, el pueblo Venezolano se hunde en el caos y en el hambre.

Nuestros compañeros de la Asamblea Nacional son permanentemente golpeados y humillados por el Gobierno de Maduro, todo esto tiene que parar ya. Porque los valores democráticos son innegociables. y por encima del respeto a los asuntos internos de otros países deben estar los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Finalmente, los invito a que busquemos puntos de acuerdo en medio de las diferencias, a elevar el debate político respetando al otro, a volver a la política de las ideas y no contra las personas. Dignifiquemos lo público, dignifiquemos la política, construyamos un nuevo pacto social como diría Kant: “Fruto de la buena voluntad de todos nosotros, transformando así al individuo para que sustituya el interés individual por el general”

GRACIAS, ¡MUCHAS GRACIAS! por elegirme como su presidente este año.  Fue una experiencia maravillosa, guardare gratitud por todos y cada uno de ustedes.

TRABAJEMOS POR UNA COLOMBIA UNIDA Y EN PAZ.

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